Tenerife es la mayor de las siete islas que componen el Archipiélago Canario; está situada entre los paralelos 28 y 29 N y los meridianos 16 y 17 O, ligeramente al Norte del Trópico de Cáncer, y ocupa una posición central entre las islas de Gran Canaria, La Gomera y La Palma. La isla se encuentra a algo más de 300 Kms. del continente africano y a unos 1300 Kms. de la Península.
PAISAJE Y OROGRAFÍATenerife es una isla de origen volcánico, cuyo nacimiento puede situarse en los periodos finales del Terciario. Hace siete millones de años emergieron las zonas de Teno, Anaga y Adeje, las cuales se unieron posteriormente entre sí hasta constituir la Cordillera Dorsal. En el centro de la isla, sobre la Caldera de Las Cañadas, se levanta el imponente cono del Teide (3.718m), punto culminante de la isla y del territorio español. |
Posiblemente por su situación geográfica, estas islas sean de las mas afortunadas por su clima benigno y su magnifica hospitalidad, pertenecen a territorio español, pero cuenta con grandes contingentes de venezolanos que llegaron a las Islas, aquí una breve historia de características climáticas e historicas de la zona. Las islas
Ordenadas de oeste a este, las Islas Canarias son El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Al norte de esta última se encuentra el Archipiélago Chinijo, en donde encontraremos la isla de La Graciosa. El islote de Lobos se halla al norte de Fuerteventura.
Relieve
El Teide en Tenerife, es con 3.718 metros sobre el nivel del mar, el punto más alto de España.
Canarias es un archipiélago volcánico muy reciente geológicamente, con apenas 30 millones de años de antigüedad. Sus grandes edificios volcánicos se apoyan sobre grandes bloques de la corteza oceánica, y en la zona de contacto con la corteza continental africana. La disposición de las islas refleja la red de fallas presentes en la corteza oceánica.
La historia geológica de las islas es muy compleja. Encontramos varias fases de coladas de lavas que dan un típico relieve volcánico. Durante las grandes glaciaciones, las Canarias tuvieron un clima más árido que favoreció la erosión y la aparición de derrubios en las laderas y los barrancos.
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