Los Lagos de Covadonga son como dos grandes manchas de tinta azul en la camisa verde de Asturias.

Incluso en agosto pueden disfrutarse si el día acompaña un poco y hoy lo ha hecho. Estaba todo un tanto masificado, porque tal y como me han contado (yo llegué a Asturias ayer) no ha hecho buen tiempo y las colas (en los autobuses, en los restaurantes, en los aparcamientos) y las colinas estaban llenas de gente.

Un tema importante que yo he podido comprobar hoy es que en verano no se puede subir en los coches a los Lagos y es imprescnidible dejar el coche en uno de los parkings (1,2,3 o 4) y tomar allí un autobús hasta el Santuario de Covadonga o Directamente a los lagos. Desde el parking 3 el autobús cuesta 7 € ida y vuelta para adultos y 3 € para niños.

El viaje en autobús es bastante entretenidos. Uno puede asomarse a la ventanilla, contemplar relajadamente cómo va verdeando el escenario, disfrutar viendo como las vacas campan a sus anchas por la carretera y escuchar la intersante grabación del autobús en la que nos cuentan exhaustivamente desde el origen geológicos de la montaña, la flora y la fauna y la historia del Parque Nacional de los Picos de Europa y los orígenes de Covadonga como primera Zona Natural protegida de España en los primeros años del siglo XX.

Llegando con el autobús tienes una primera panóramica del lago Enol (si la niebla lo permite) que hace que valgan la penas las cientos de curvas que serpentean a lo largo de los 11 km que separan Covadonga de los Lagos.

Con 3 colores en la paleta sería suficiente, Verde, Azul (el cielo y los Lagos) y el blanco de las nubes que con mayor o menor vehemencia salpican el paiseje y lo van mudando de día brillante a mágico paraje rodeado por la niebla.

Todo está muy bien habilitado para los andadores menos acostumbrados: Hoy he visto muchos carritos, muchas mochilas para bebés como las que yo llevaba y mochilas de excursión más sofisticadas para llevar a la espalda con una especia de toldillo para que el bebé no pase calor.

En cuanto a las edades, los Lagos son aptos como los juegos de mesa de 0 a 99 años.

Subiendo desde el parking de los autobuses, un pequeño repecho y después unas escaleras de madera y un camino que lleva al Mirador Entrelagos, desde donde se puede divisar también el lago Ercina.

Si el tiempo acompaña es un lugar donde se concentra la gente se pueden admirar esas dos manchas azules que salpican los verdes prados asturianos.

En cuanto al llantar en el viaje, nosotros hemos comido un menú correcto en el Restaurante Maria Rosa, junto al Lago Ercina, en el que lo más destacable han sido las natillas caseras y el paisaje.

En las mesas de merendero del exterior es inmejorable, mientras que en el salón interior (donde he comido yo) se puede disfrutar a través del marco de la ventana de las bucólicas vistas de las vacas y los verdes prados. Quizá demasiado estrés he notado yo en el servicio, algo que no esperaba yo en estas tierras.

En conclusión, una excursión muy recomendable incluso con niños (yo tengo 2, una de 5 años y otra de 16 meses) y se ha hecho bastante llevadero. Pero yo recomiendo la mochila tipo babyborn para no sufrir con las escaleras de madera.

La reserva de Muniellos alberga el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de Europa.

Se trata de 500 km2 de impresionante naturaleza con montañas, valles, ríos y bosques que configuran este espacio natural que se ha conservado en estado casi virgen.

Existen numerosas rutas y sendas para que el visitante pueda disfrutar del impresionante entorno natural que le rodea.

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